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Animaniacs, ¿Manzana de la Discordia?

Warner Bros. ha marcado la vida de muchas personas más por sus animaciones que por las películas que produce o distribuye. Y es que realmente, referirnos a Warner Bros. es ver al puerquito Porky salir de un círculo y decir Eso es todo, amigos.

Mickey Mouse, en el look de sus primeros cortos.

Los cortos de Warner son tan divertidos como llamativos. Históricamente, Warner decidió competir contra Walt Disney y su ratón Miguelito (Mickey, para los cuates) en las producciones animadas, diferenciándose de la teatralidad que Disney daba a sus producciones. Warner apostaba al Hollywood de la Edad de Oro del Cine como medio de inspiración para poder hacer atractiva sus producciones mientras que la compañía rival adaptaba literatura y folclor en sus Silly Symphonies.

La inspiración que las comedias que Warner producía, y la presencia de la élite actoral del celuloide fue lo que abrió paso a los Looney Tunes: un grupo divertido y picaresco de personajes humanos y de animales antropomórficos que aparecieron en los cortos de Warner a partir de los años 40. Más jóvenes que Mickey y la pandilla, ellos fueron la generación de personajes animados que convirtieron al humor en algo no inocente: que hicieron de los gags que se ven en las películas de Laurel y Hardy; en las ridículas discusiones de golpes y coscorrones de Larry, Curly y Moe; o en la sutil inteligencia y astucia de Groucho, Harpo y Chico Marx.

Los Looney Tunes se convirtieron en un referente del humor de los comediantes estadounidenses de cabarets, centros nocturnos e incluso de la etapa temprana del stand-up de hoy. Pero la diferencia principal que terminó existiendo entre la Warner, Disney y la Hanna-Barbera que terminó naciendo de ambas compañías, fue que los Tunes se reinventaban (como pasaba con otra excepción a la regla que es el caso Tom y Jerry). Y no hablo de una reinvención por los hechos que sucedían en el mundo, sino en la sofisticación del humor en Estados Unidos para parodias, sátira y caricatura de la época.

Imagen de la película ¿QUIEN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?, con Bob Hoskins, Mickey Mouse y Bugs Bunny.

Pero así como los tiempos cambiaban, también las personas. Para los 90, la colaboración entre Disney y Warner para la producción ¿Quién engañó a Roger Rabbit? no solo significó el primer gran crossover del cine animado, sino que se convirtió en una obra que impactó en ambas compañías. En el caso de Disney, si bien ya había dejado la producción de cortos de sus personajes, se estaba centrando en trabajar con nuevas técnicas de animación y se enfocaba más a series televisivas (Ducktales, Chip and Dale´s Rescue Rangers, Goof Troop, Adventures of the Gummi Bears, The New Adventures of Winnie the Pooh, Darkwing Duck, Timon and Pumbaa y más) y a películas animadas a partir de The Little Mermaid Beauty and the Beast).

Pero para Warner, la decisión fue reinventarse. Y en esa reinvención su salvación fue Steven Spielberg. Spielberg presentó una nueva dirección con su propia reinvención de los Looney Tunes en Tiny Toon Adventuresdonde versiones infantiles de establecidos y populares personajes como Bugs BunnyDaffy Duck, quienes también fueron sus mentores, siguieron con la tradición clásica de los Tunes y con el formato de una serie de 30 minutos televisiva.

Spielberg fue cuidadoso de trabajar con las autoridades de televisión de Estados Unidos en la época. Si bien fue aceptado por ellos, éstos le exigieron al productor que también le metiera un poco de trabajo académico, además de usar la cultura pop de la época para traer la comedia y entretenimiento a una nueva generación infantil.

Y todo este contexto nos lleva a Animaniacs, la serie más exitosa de esa era. Representativa de la cultura pop de la época, Animaniacs presentaba a los Hermanos Warner (y la hermana Warner), extraños seres tipo canino que hacían desastre por todos lados. Chistes de la época, personajes secundarios que siempre se sintieron como protagonistas, y momentos culturales como la canción de los países del mundo interpretada por uno de los Hermanos hicieron las delicias de los niños y adolescentes de la época.

Los Hermanos Warner (Y la Hermana Warner), protagonistas de Animaniacs.

Esta semana, nos enteramos de que Animaniacs, que recién regresaba a la televisión abierta como lo hiciera de vez en vez, no fue bien recibida por a juventud de hoy, que la ha tachado de ir en contra de los estándares del día de hoy. Si bien es una serie que está de regreso, (más que nada por el factor nostalgia de quienes crecieron con ella), las condiciones del día de hoy, presididas por Disney Channel, NickelodeonCartoon Network, no son las óptimas para el regreso de ello mismo.

Por otro lado, el humor de las series ha cambiado también, por lo que el ridículo, la simpleza, y la exageración desmedida de lo absurdo es lo que está en boga, dejando muy de lado o muy lejano lo que los 90 entregaron (incluyendo las Cartoon Cartoons que fueron lo más emblemático de Cartoon Network en sus inicios).

Y podría hablar de muchos factores más, sin embargo, pudiese ser que la decisión de devolver Animaniacs haya sido un experimento que no fue bien aceptado por el mundo de hoy. Y si bien a nosotros nos parece molesto que se pida salga del aire por culpa de berrinches provocados por una generación que no fue la que compartió ésta y otras series que nos dieron una infancia o adolescencia memorables. De lo que sí podemos estar seguros, es que esos mismos que hoy no ven la valía o la importancia de la televisión que nos tocó se hallarán en la misma situación.

Para muchos, Animaniacs no debería estar en la tele; para otros, es imperdonable que la generación actual pida la cabeza de los Hermanos Warner por ser indebida para todos. Solo nos queda el orgullo de haber sido testigos de un momento en la historia importante para nosotros.

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